Con este blog quiero observarme e invitar a observarse a otros cómo estamos haciendo algo tan vital como comer, todos los días.
jueves, 29 de julio de 2010
Agradeciendo a los agricultores peruanos que cosecharon la cola de caballo y la linaza y a los estadounidenses en Philadelphia que recolectaron la miel que estoy tomando.
Agradeciendo a la naturaleza, la tierra y el SOL y a toda la gente que hizo posible que me caliente con emoliente endulzada con 100% maple syrup. En especial a nuestro joven amigo aleman que trajo la miel a casa y al vendedor de abarrotes del mercado de Lince .
miércoles, 7 de julio de 2010
Que perfección!
Hoy fui al mercado Rospigliosi de Lince a comprar frutas. Ya en casa lavé un durazno. Antes de comerlo, como nunca antes, observé su forma... color... sentí su olor...
cerré mis ojos y aprecie su textura... le di un mordisco...
¡Que perfección!
Almuerzo holandés en antipación del partido
viernes, 2 de julio de 2010
Bendecir los alimentos 1
En su libro “El arte de bendecir” Pierre Pradervand nos invita a, comiendo, bendecir a todos los que han contribuido a que estén ahí los alimentos que vas a tomar “Hay muchas probabilidades de que, al final de la comida, hayas tejido una red de bendiciones que recubra toda la tierra, desde el arroz tailandés al queso búlgaro, desde el petróleo iraní que ha servido para transportar el jamón italiano o para fabricar los embalajes plásticos hasta el conductor de Kosovo que ha llevado los productos lácteos al supermercado donde has hecho tus compras y que esta iluminado por tubos de neón fabricados en Malasia. Tomarás al final tu café que es una mezcla de productos keniatas y colombianos transportados por una naviera panameña cuya tripulación heterogénea está integrada por marinos senegaleses, indonesios y seychellianos y que han sido empaquetados en los países bajos por obreros turcos…”
¿como sería la bendición un día cualquiera en una mesa peruana, o latinoamericana? Practiquemos!